¿Por qué perdemos la audición?

¿Por qué perdemos la audición?

La hipoacusia ocurre cuando hay una disminución en los niveles de audición en uno o ambos oído. Estos problemas pueden localizarse en el conducto auditivo externo, medio, interno o el nervio auditivo; generando en la persona una consecuencias en la comunicación oral y socialización. Un número importante de estos casos pueden ocurrir en edades tempranas o por causas genéticas. Entre las principales causas se describe a continuación:

  • Infecciones, como la rubéola o el virus del herpes simple.

  • Nacimiento prematuro.

  • Bajo peso al nacer.

  • Lesiones de nacimiento.

  • Uso de drogas y alcohol durante el embarazo.

  • Ictericia y problemas de factor Rh.

  • Diabetes gestacional.

  • Presión arterial alta durante el embarazo, llamada preeclampsia.

  • Genética.

 

En otros casos, la pérdida de audición puede surgir en una etapa posterior debido a una lesión, una enfermedad o por el envejecimiento. En estos casos la pérdida auditiva se considera adquirida y se describen a continuación algunas causas recurrentes:

  • Infecciones recurrentes en el oído.

  • Infecciones graves, como meningitis o encefalitis.

  • Lesiones en la cabeza (traumatismo encéfalocraneanos).

  • Escuchar música muy fuerte y por mucho tiempo, especialmente con auriculares o audífonos de dispositivos de música de teléfonos móviles y otros como iPods.

  • Exposición al ruido ocupacional

  • Uso de medicamentos tóxicos para el oído. 

  • Y la pérdida auditiva relacionada con la edad. 

 

En ambos casos, la prevención de la pérdida de la audición es trascendental. Esto consiste en generar medidas prácticas para evitar la pérdida de la audición y su empeoramiento relacionado con la edad. En el caso de las hipoacusias en el recién nacido, las recomendaciones apuntan a evitar problemas de salud del embarazo y el control médico u obstétrico permanente en la red de salud de la madre y del niño (en este caso hay controles de salud incluso a través de programas sanitarios en el ámbito educacional). Hoy en día, la tecnología permite que fonoaudiólogos puedan realizar una evaluación de la audición inclusión en el recién nacido. De esta forma, abordar tanto el manejo médico como fonoaudiológico y educativo del niño con hipoacusia desde edades muy tempranas y un buen pronóstico de educación e inclusión social a futuro.

 

En el caso de los adultos, como las causas pueden ser multifactoriales, algunos consejos prácticos son proteger los oídos si trabajas en un entorno ruidoso, evitar los golpes en la cabeza, no escuchar música fuerte como tampoco en periodos extensos de tiempo y también controlarse la audición periódicamente cada año. Últimamente han surgido estudios que han comenzado a asociar fuertemente la presencia de enfermedades como la diabetes, hipertensión arterial y otros problemas cardiovasculares, como factores de riesgo para la aparición de hipoacusia en el adulto. Por esto, es fundamental que, al momento de realizar su chequeo de salud preventivo anual, solicitar a su médico de atención primaria o de cabecera que también indique la realización de un examen auditivo de carácter preventivo. De este modo, podemos saber de forma temprana la presencia de hipoacusia y tomar las medidas necesarias que no impacten en nuestra calidad de vida, empleo y vida familiar. 

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